Dancing with Mr Bacon, 30x23in, 2011
Las cosas están derramadas a mi alrededor, los días las van acumulando. No necesito por ahora alimento, solo agua, mucha agua. Creo que podría dejar de comer por hoy. Necesito salir a buscar algo allá afuera, perderme en alguien más o algo más, algo que se este creando, algún fluir de adentro hacia afuera, que me saque de mi mismo por un rato, aprovechar a huir mientras duermen los predecibles.
Todo parecía tan caótico en ese entonces, tan azaroso y maldito, una burla constante, una mueca tras otra mueca, encuentros de constelaciones que chocan se iluminan y siguen girando encadenados a su órbita, dejando un destello en la confundida memoria que el tiempo va dotando de sentido. Cajas enteras de recuerdos explotan y chocan contra el rostro inventando los gestos de los sentimientos y nos queda la viva certeza de saber que lo vivido ya es parte de nosotros, que están todos los recuerdos durmiendo, soñandonos, dibujando nuestro carácter, disparando los impulsos, proyectándose desde nuestra forma de mirar. Y tus ojos cargados derritieron mi soledad amarrada a la frialdad de una una ausencia.
Recuerdo un perro, que dominado por sus energías inagotables, nadaba en círculos, tomando agua a bocanadas, mirándome de reojo en cada vuelta, como un niño en la calesita que sentado en un falso caballo anclado busca la mirada de sus padres en ciclos de libertad y dependencia. Y mientras reflexionaba esto o cualquier otra cosa, subrepticiamente nos cruzábamos miradas interesadas, dejábamos ser a las nerviosas descargas del cariño, dejábamos ser a esa bola que va creciendo con cada simpatía mientras distraídos no parábamos de jugar, a escribir y a leernos, a planear meticulosamente proyectos infinitos, a convidarnos ideas, pizza y vino como si no tuvieran dueño. Y entre esa confusión fui feliz por un buen rato y no había hueco de su ausencia que pueda desmentirlo. Aunque ambos presintiéramos en los silencios, que la gravedad de nuestros amores irresueltos, lanzarían esa bola de destellos al vacío.
Te fuiste y quede agotado de tanto sonreír y brillar, algo en el alma despierta mas vivo que nunca y viola a la débil conciencia, me entrego cayendo en la cama mas cercana, preso de un magnetismo entre dos abismos enfrentados, uno grita desde el hueco del tiempo su nombre y el otro impone afónico a cada instante el mio, y entre ellos se derrama una sinergia que va ablandando la realidad, arrastrándome hacia un sueño moldeado por la imaginación pura echa de coaliciones de recuerdos nunca antes encontrados, sucediendo bajo la hermosa y absurda lógica del sentir jugando con las leyes del mundo, fluir y refluir de los sueños, que me dejan dudando profundamente de todo, presintiendo que en ellos se esboza el animo y el carácter, mientras se burlan de mi forzada voluntad y de la mismísima conciencia.
Deje en un armario de Paternal el traje de mi rol, pestilente, rodeado de moscas hambrientas y falsas esperanzas. Siento que me esperan las vertiginosas curvas de la tierra, desafiándome con su sensualidad y su tragedia, con su fuerza centrifuga que invita al vacío y yo me entrego a el, esperando que al fin borre la pesada carga de mi ego, para transitar liviano este laberinto de trampas, de infinitas aristas afiladas, sedientas, con gritos entre sus recovecos de un agudo inaudible, en frecuencias que te dejan en estado de acecho y te demandan. Pero hay una sabiduría antigua que me vuelve inmune, listo para morder una banana blanda llena de potasio antes que negociar mi tiempo. Para nosotros, carentes de religión, el tiempo es sagrado, prisma resbaladizo que solo en el libre sometimiento a las pasiones le devuelve a la luz un destello autentico.

Debate

  1. luli

    increible la descripcion me lleva a viajar por secuencias vividas como una pelicula que nunca retrocede y es la vida misma con su viaje inverosimil de magias cotideanas de encuentros inesperado , de destino incierto ,, hno una genialidad .. orgullosa de ti!

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