los resabios de la siesta

Sueños se acumulan como nubes
son desgano en el descanso interrumpido
relámpagos en la tormenta de la siesta
purga hipnótica del fuego enardecido
la blandura del muchacho atormentado
ya es ajena al despertar, es casi olvido
Quizás reencarnó entre la barba
crecida como flora en el diluvio
o escarbó bajo los ojos húmedos
un torito temeroso del relámpago
Y cuando el párpado se abre y amanece
Con la luz casi extinta de la tarde
las venas cargadas de la tierra
los vasos de la fusca que se hinchan
se entrelazan conspirando con las nubes
acechando con filosa transparencia
Hacia todo lo que teme a la tormenta
Y no crece con las gotas y se pudre

amanecer ciego

poblados de escándalo y ruido
amanecen los cuerpos
que se niegan a aceptar
lo que la fuerza dictamina
¿quien ha sembrado este descontento?
desde las pantallas
desde los supermercados
gritando desde los bolsillos
dictan las horas mas lucidas
de todos los hombres
no hay margenes
en que esta ley no valga
solo muros vergonzosos
la seguridad es un moustro
que se traga las injusticias
el confort es el arma que amenaza
a quien se atreva a tocarla
tu ceguera se nutre con las pantallas
llenas de ideas revolucionarias
el trafico en la avenida
es una sátira filosa
del progreso amarillo
intentá andar entre los inocentes
que regresan a sus hogares
cumpliendo su deber
y veras lo que te pasa
reconoceras en tus manos
las manos del pueblo
¿aún te pertenecen?
no hay lucro mas efectivo
para aplastar los sueños
que el lucro de la esperanza
¿donde deposito mi espíritu maltrecho?
¿hay algún rincón libre
en la tierra de tu conciencia?
los humildes bondadosos
aún no han reaccionado
ante el látigo astuto
de los santos corruptibles
¿acaso necesitan ver la sangre?
¿acaso la tierra necesita gritar
para demostrar su agonía?
los necios que se miran al espejo
y se hunden en sus pliegues suspirando
por el costo del progreso
serán parte del derrumbe
sanguinario de sus heroes

Sueño del Cairo

un camello inmerso en un laberinto
de calles desafiantes, de un imperio de arena
hace tiempo succionó la grasa en su joroba
y cuelga ahora hueca como una condena

dromedario rumiante de la noche hipnótica
caricia opiácea en una carcel bendita
¿seras tu el que nos saque de esta somnolencia?

quiero apoyarme sobre tu estomago hambriento
y escuchar en tus entrañas al eco del desierto
anunciando la tormenta que abrace las ruinas
de esta civilización que ya esta perdida

ahora despierto y me veo en tus ojos
te veo rumiando tu lenta venganza
te veo ocultarla entre el pasto
que acerca la mano de tu viejo amo
tentando tus labios que sabios se callan

escapó como el pajaro

mi cuerpo duerme torcido
como mis sueños que nacen
de pensamientos torcidos

despierto con el cosquilleo del brazo
en la mañana que llega tarde
y el cosquilleo de la conciencia
que demasiado pronto atormenta

y mi animo se desdobla
como una sombra a destiempo
sobre tu rostro soñado

más atrás y más ahora
esta en los arboles que danzan
por encima de las horas

y así tu cuerpo pierde forma
¿la perdió el mío?

Ya perdieron el amor
que en ellos vibraba

escapo como el pájaro
que anidaba en tu almohada

lo asusto la tormenta
del fin de la confianza

escapo antes que arruine
la liviandad de sus alas

fue tras viejos sueños
de ilusión renovada

porque es tan ajeno
a nuestros recuerdos
como todo lo intocable
hermoso, perfecto, indescifrable
y jamas nuestro

La percepción es una cámara oscura

los ojos son nuestros dioses más antiguos
la luz es ofrenda ante ellos
que alimenta a todos por igual
con su infinita entrega
pero cada dios aislado
vislumbra una versión sesgada
del inabarcable espectáculo
y monta sobre ella su reino
en cada retina esta el punto
en el que la luz trasciende
la frontera de sucesos
y en la intimidad de los recuerdos
bajo el peso de la lógica
construye su noción de verdad
reflejo de la única realidad a la que hay acceso
porción arbitraria de universo
atravesando sin descanso aquel punto
tan diminuto como un instante

Te volviste Poema

Quizás fueron las cervezas, la marihuana,
o esa complicidad casi de infancia.
Si el tiempo respetara su densidad,
un siglo podría haber pasado afuera,
indiferente al instante
que tejíamos adentro.
Y mas adentro,
sobre tus ojos,
un precipicio donde todo eco
es música
y todo silencio,
es vértigo.
Hasta que por encima de tu rostro esquivo
vi en la vieja calma de la luna
la estela de un presentimiento,
una verdad, en su momento, inconfesable,
fuimos atardecer en carne viva,
el mismo que moría en la ventana
y que apenas nos recuerda.
Pinturas borroneadas y perplejas
ante un sueño tan lucido,
como incomprensible.

Pájaros

Los ojos de los cuervos siguen atentamente
el largo ayuno de los pájaros
del festín de la tormenta que no llega

singulares dinosaurios tan livianos
depurados por la gubia inexorable
de ciento sesenta millones de años

nuestros docientos mil años no han logrado
depurar nuestra arrogancia alimentando
sus hambrientos ideales sanguinarios

hoy migran tristemente aquellos pájaros
guiados en manada por los lazos
del magnetismo de la tierra respirando

testigos con su juicio transparente
de nuestro nuevo reinado avasallante
construido sobre capaz de metáforas
cubriendo nuestro juicio y nuestras artes

haciendo de mi vuelo un laberinto
tan antiguo como sus ojos vibrantes
tan vibrantes como el pulso del instinto
tan absurdos como un sueño delirante

la constante dispersión de nuestras almas
con su asombro y misterio siempre intactos
reencarna en un viaje percibido
en la sutil eternidad de lo espontáneo

y en los sueños que nos traen nuestros ancestros
en los sueños que volamos como pájaros
conectamos con el mundo que despliega
la vida mas allá de nuestras manos

Oda al reptil

reptiles retorciéndose entre piedras
caídas, sobresaltos y repliegues
evolución en el trascurso de una vida
de aire nervioso, filoso, hiriente
uno me mira y entonces sucede
centímetros y segundos de distancia
como un acto de bondad se despedazan
y los rayos amarillos de un mándala
como hilos de una flor intransitable
enervan la hendidura de sus ojos
hasta abrir el umbral de su misterio
que no sabe de egos ni fantasmas
reconozco así en sus ojos los portales
que despliegan su tormenta encapsulada
por la esfera ocular que al desarmarse
es ofrendada a la inminencia que nos ata
transformándose a la par que la mirada
se libera una a una de sus capas
desnudando tras de si la certidumbre
que a los ojos cotidianos se le escapa
del sutil mecanismo imperceptible
que al latir y al respirar nos entrelaza
y en ese transcurrir ajeno al tiempo
ellos cambian de piel y yo de alma

Lunes de noviembre

¿has visto todo ese viento arremolinado
arrastrar en el patio
las cascaras de nueces?

¿o al gato observándolas
desde la medianera
parpadeando indiferente?

con sus brazos cruzados
y su curiosidad acuosa
de sabiduría estrecha y filosa

¿ves también las manchas rojizas
que agonizan en los parpados
cuando la luz se ausenta?

¿o las partículas cargadas
de azar eléctrico
garabateando en el cielo despejado?

los remolinos en las tazas
los caminos en la hoja
las gotas atrapadas en sus diminutos pelos,

los cambios de dirección en los insectos
acelerados por la amenaza de un dedo
curioso y asesino

a veces sueño en el esfuerzo
de darte mí forma de mirar
antes que se lance mas allá de los contornos

mi mirar muerto en una foto,
camuflado en las palabras
o disuelto en las películas que nunca termine

pero de noche ando trepando nubes
y tropezando en los pozos
donde el miedo duerme

y despierto igual de confundido
amarrado a tus ojos que se posan sobre mí
como aquel sueño
como aquel gato parpadeando

la domesticación espontanea

tu tía en su dañina inocencia
te regalará un reloj de pulsera
encadenándote a la agonía de las horas
y un calendario con rostros de animales
donde los días por venir se desmoronan
sin quererlo lograrán desanimarte
manipulando tus íntimos deseos
hasta que seas funcional a su sistema
te valuaran en años y progresos
entonces sentirás estar enfermo
en deuda con tus padres, con el mundo
y aprovechando la blandura en tu tristeza
plantaran sobre ti sus ideales
y el impulso que hay en ti a la resistencia
se enfrentara a la amenaza de la fuerza
moldearan así tus juegos infantiles
bajo el peso de la ley y la cordura
y cuando quieras cuestionar al horizonte
te dirán que más allá hay un abismo
a fuerza de mentiras y traiciones
como peste crecerá tu desconfianza
el miedo podrá así extender sus garras
acorralándote a un laberinto de costumbres
hasta que olvides tras los muros aquel niño
que curioso dibujaba los caminos
y veras cada mañana huir los sueños
y la dicha que recuerdas con nostalgia
parecerá también huir a tus espaldas
tras la dulce incertidumbre que te falta

la fragilidad de mi confianza

desconfío del destello en los cristales
que interrumpen el fluir de tu mirada
desviando su filosa transparencia

no me fio de quien mira hacia las ropas
sopesando la garganta del que habla
imponiéndole sus mantos de decencia

aun menos de quien mide sus palabras
y sus besos cotizando su cariño
esperando que su precio te deslumbre

me incomoda el lujo en los portales
que se impregnan con la angustia de sus días
entregados a las leyes del comercio

y hasta empiezo a desconfiar de la distancia
que se abre al despertar dejando ecos
de sentires que en el sueño me abrazaban

es por eso que hoy vibro entre tus manos
como un gato ronroneando en tu regazo
mientras muere sobre ti mi desconfianza

el sueño del arbol

entregado al atardecer
pedaleando a ninguna parte
presintiendo al porvenir chispeante
cual semillas desprendiéndose del aire
en la espesa soledad de larga duda
mis ideas son materia de la espuma
mi memoria es el fantasma de los otros
su fantasma que da forma a la cordura
algunos se conservan ya sin rostro
derrumbados disueltos en reflejos
olvidados por mi mente liberada
como toda esa cordura innecesaria
de todas las semillas en mi pecho
hay una que germina con un gesto
elegir va bifurcando aquel helecho
que se va volviendo árbol con el tiempo
recuerdo el dibujo de sus ramas
al destino como salvia de sus venas
imagino que mi yo es aquel tronco
de raíces que susurran mi condena
son raíces que me sueñan por las noches
tragándose mi orgullo en un espasmo
porque no habrá voluntad en aquel viento
que se lleve la ficción del hombre árbol
disolviendo sus teatros en el cielo
en las hojas que vibrando se marchitan
en el mar respirando en sus contornos
reflejando así el contorno de la vida
que respira y se vacía de palabras
y llega al fruto del llanto y la sonrisa
sembrando y cosechando a cada instante
en los poros que se abren como espejos
la dicha de la piel que al reencontrarse
se entrelaza liberando aquel incendio
del amor que al arder dibuja al árbol